Infidelidad (Mentiras con amor 1) by Chris Razo

Infidelidad (Mentiras con amor 1) by Chris Razo

autor:Chris Razo
La lengua: spa
Format: epub
editor: Penguin Random House Grupo Editorial España
publicado: 2019-10-21T05:42:20+00:00


Capítulo 12

Martes. Ya estoy en el aeropuerto rumbo a Londres. Me vendrá bien poner un poco de tierra de por medio, aunque he de reconocer que estoy un poco asustada con lo que me dijo Ana. Mis mareos persisten, y los vómitos tampoco me dan mucha tregua. Ayer estuve en el médico, y aunque me cambió las pastillas, me dijo que me fuera acostumbrando, que hay gente que no tiene ningún síntoma, y otra que se tira todo el embarazo vomitando. Así que solo me queda resignarme, y pedir que esto pase pronto.

Sobre las doce llego a Londres. Hasta las cuatro no tengo la entrevista, por lo que tengo tiempo de ir al hotel y ducharme. Enseguida llamo a Ana, que hoy estaba más histérica de lo normal. Lo cierto es que hace papel de padre primerizo.

La entrevista va rápido, y a las cinco estoy en el hotel. Tengo dos llamadas de Ana, pero el sueño me puede, y, antes de poderla llamar, me quedo profundamente dormida.

Me despierta la vibración del móvil. Lo cojo.

—¿Sí?

—¿Sofía, estás bien?

—¿Marcos? ¿Estoy soñando?

—No, no estás soñando. Dime, ¿estás bien? ¿Ha pasado algo?

—Pero ¿qué pasa? Claro que estoy bien. Estaba dormida. ¿Se puede saber qué está pasando?

—¡Joder, Sofía! ¡Nos tenías preocupados!

—Pero ¿preocupados por qué?

—Ana lleva llamándote todo el día. Ni siquiera la has contestado a los mensajes. Pensábamos que te había pasado algo.

—¡Mierda, Ana! Iba a llamarla, pero me quedé dormida. Llegué muy cansada y me dormí. Lo siento. Y siento que te haya llamado. Voy a matarla.

—Ella lo hará primero, créeme.

—¡Es peor que mi madre! No me deja sola ni un minuto. Ya le he dicho que estaba bien. Sabía que tenía una entrevista a las cuatro, pero es una histérica.

—Sofía, ¿sabes qué hora es?

—Pues…, ahora que lo dices no.

—Son las nueve y media de la noche.

—¿Cómo? ¿En serio? No puede ser. No he podido dormir tantas horas.

—No sé desde que hora llevarás durmiendo, pero sí son las nueve y media, así que tiene razones para estar enfadada.

—Sí, supongo que sí. Prometo que no he oído el móvil. He debido de caer profunda.

—No hace falta que lo jures. Debes tener un millón de llamadas y mensajes.

—Lo siento.

—No te preocupes. Estábamos preocupados. Pensábamos que te había pasado algo. Y ni siquiera teníamos cómo localizarte. Ana estaba intentando ponerse en contacto con tu jefe, pero no sé si lo habrá conseguido.

—Espero que no. Siento que os hayáis preocupado. Estoy bien.

—¿De verdad estás bien?

—¿La verdad?

—Siempre. Ya lo sabes.

—No mucho. Físicamente no me encuentro bien. Sigo con los mareos y los vómitos, me han cambiado las pastillas, pero esto no mejora. Me siento agotada, quiero dormir a todas horas, y cuando lo hago, me pasa como hoy, caigo de forma profunda. Anímicamente no estoy mucho mejor: me siento sola y agobiada con todo. En fin, ni siquiera sé por qué te estoy contando esto.

—Porque yo te he preguntado.

—Bueno, Marcos, da igual. Siento que te haya llamado Ana.

—¿Sabes, Sofía? Yo me alegro de que lo haya hecho. Por lo menos hemos podido hablar.



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